Otaola-Kiñarra

El barrio de Otaola es el mayor y más desconocido de los cinco barrios de Eibar. Empezando desde el arroyo de Ibur hasta Soraluze, que limitan con Zaldibar (Bizkaia), todos los terrenos, arroyos, montes y caseríos que están al sur del río Ego son parte del barrio de Otaola. Es una zona hermosa de 648.427 hectáreas, constituida entre otras por las cimas de Laupago, Illordo, Galdaramiño y Kamiñondo y los arroyos de Otaola, Txaltxakoa, Unbe, Txonta y Errazti.

A decir verdad, el barrio de Otaola está constituido por más de un barrio, y en algunos aspectos cada uno de ellos ha vivido separado de los otros en la historia. Podríamos dividir el barrio en tres partes principalmente. Por un lado, está la zona que va de Isasi hacia el oeste. La mayoría de los caseríos, históricamente, han estado vinculados al palacio de Isasi y a Otaola-torria. De ahí que al barrio se le denomine también Otaola u Otola. Los baserritarras de esta zona han tenido una fuerte vinculación con Bizkaia, sobre todo con Olarreaga, Eitzaga y Ermua, y han tendido más hacia allí que hacia aquí. Entre los caseríos de esta zona no podemos olvidar los de Otaola, Bazterra y Kamiñokoa, entre otros.
Otaola

La segunda zona del barrio, la del centro, está constituida por los caseríos de los alrededores de Unbe, Urkidi, Ipurua y Errekatxo. En otra época, decenas de caseríos ocupaban esas tierras, pero tras la guerra, cuando el pueblo se empezó a expandir, muchos de ellos fueron derribados, porque obstaculizaban la construcción de casas. ¡Menuda riqueza perdimos los eibarreses! A Elgeta se subía por aquí, y los baserritarras de esta zona tenían mucho trato tanto con Elgeta como con algunos caseríos de Soraluze y de Bergara. No han sido pocas las jóvenes de esos pueblos que se han casado con personas de la zona de Urkidi o Ipurua y que han vivido ahí.

Para terminar, al otro lado del barrio, al Este, en la zona de Azitain, hay otro grupo de caseríos. A pesar de ser parte del barrio de Otaola, los baserritarras de esta zona han tenido mucha más relación con los del barrio de Arrate que con los del resto del barrio de Otaola. Además, le llaman Kiñarra (o Kiñarraga) al barrio, porque allí había mucho brezo. Un cuento muy conocido en los caseríos de Kiñarra dice así: “¡Vaya lugar más pobre es Kiñarra! En las zonas sombrías, al sol le cuesta penetrar, y si no calienta, el trigo y el maíz no crecen. Había una vez una hermosa chica que se quería casar con uno de allí. Ella era de la zona de Akondia, y sus padres estaban preocupados por la dura vida que le tocaría llevar allí a la pobre chica en caso de casarse. ‘¿Pero cómo te vas a casar e ir a vivir allí? ¡Allí no hay más que brezo!’, le dijeron. Desde entonces a este barrio se le conoce como Kiñarraga”. El caso es que el barrio tiene dos nombres, de siempre además. Históricamente se han utilizado los dos: tanto Otaola como Kiñarra (Kiñarraga). La denominación oficial, hoy en día, es Otaola, pero entre los baserritarras se utiliza más Kiñarra.

Al ser tan extenso el barrio, no es de extrañar la larga lista de caseríos que hemos conocido. En el barrio de Otaola, han existido 70 caseríos. Por desgracia, los 50 últimos años el barrio se ha transformado y la mayoría se han perdido para siempre. Como el sur de Eibar es más llano que la zona norte, tras la guerra, el pueblo empezó a crecer hacia esa zona sobre todo, y con la aparición de Ipurua, San Kristobal, Urkidi y Txonta, un montón de caseríos fueron derribados. Ahí tenemos como ejemplo Ubidieta, Ferranenekoa, Buztinzuri, Sansaburu y otros muchos. La autopista también tiene su parte de culpa. Debía pasar por Otaola, y, por eso, entre 1970 y 1975 fueron derribados otro montón de caseríos (Urkidigoena, Tutulu, Iparragirre, Katalangoa...). Las consecuencias no pudieron ser más desastrosas. De los 70 caseríos originales solo quedan en pie 25, y siete de ellos han sido reconvertidos y ahora son casas. El resto, 45 caseríos, se han perdido para siempre y se han llevado consigo una parte importante de la historia y la cultura de nuestro pueblo que nunca vamos a poder recuperar.

Los lugares de reunión más importantes de los vecinos siempre han sido las ermitas y las romerías, y en Otaola tampoco faltan. En cuanto a las ermitas, no nos podemos olvidar de San Lorenzo de Urkidi y San Salvador de Azurtza. La primera fue derribada para construir la autopista, pero en la zona de Azurtza todavía se celebra el día de San Salvador y allí se reúnen los baserritarras del entorno. Pero no solo en las ermitas se celebraban romerías y fiestas. Hasta hace aproximadamente 50 años, en el caserío Arrazola existía un bar y mucha gente se acuerda todavía de las romerías que se organizaban en la hermosa campa de enfrente. En la otra punta del barrio, frente a Markeskua, también se celebraban romerías.

Los caseríos del barrio


Acciones de Documento