3.- Encinares en Eibar

 

Foto: Encinar en las proximidades de Eibar, 1998 (Asier Sarasua).

La encina ha sido siempre un árbol emblemático de nuestros caseríos. Aún siendo una especie arborícola de la familia de los robles y de las hayas (Fagaceae) es de hoja perenne y conserva su verdor y frondosidad durante todo el año. Es normal encontrarse siempre alguna encina al lado de los caseríos: sombra de verano, protección de invierno. El árbol antes mencionado de Arrajola es una muestra de ello, pero al mismo tiempo, en el camino hacía Urko existe un pequeño encinar que se ha de reseñar. Eibar no es un sitio propicio para los encinares, pero a pesar de ello hay dos lugares que por las características del suelo y la solana son muy adecuados para los mismos. Uno de ellos se encuentra en la zona de Orbe-Lezeta (valle Gorosta-Arrate), donde hasta hace poco se podía observar uno de los encinares más amplios de la zona, pero que se ha visto reducido a unos pocos ejemplares a raíz de la construcción del Polígono Industrial de Azitain. El segundo paraje a destacar es Arrajola; lugar pedregoso y soleado, muy del gusto del árbol que nos ocupa. La población de encinas va en franca decadencia, pero aún se pueden ver encinos en el mismo Arrajola o en las faldas del monte Urko, entre los caseríos Abanzabalegi y el río.

 

 

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