
El punto de partida del recorrido es la Iglesia de Azitain, cuya visita es muy recomendable. Está situada al lado del antiguo camino real de Elgoibar y la historia de la ermita siempre ha estado unida a los dominios de los Unzueta, cuya casa solar se encuentra justo enfrente. Es una construcción sencilla, de planta rectangular y de una sola nave. En su interior conserva una imagen poco habitual y especial: el Cristo crucificado e imberbe de 1,82 metros de altura, uno de los tres únicos en el mundo que tienen esa característica. Hay que destacar también la figura de la Virgen con el niño.