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Patrimonio Cultural de Eibar

7.- La zona de Arizmendi-Barrenetxe: caseríos y molinos

 

Foto: Cobertizo construido con tablas de madera frente al caserío Zelaikua, 1998 (Asier Sarasua).

Si el camino elegido para subir a Arrate ha sido el de los pasos de la Virgen, descenderemos por la parte central del valle para disfrutar de los caseríos y de un entorno precioso. En el camino, después de dejar atrás los caseríos Umaixo y Gaztelu, llegaremos al caserío Arizmendi, corazón del valle durante siglos: Arizmendi, Sanjuangua, Zelaikua, Untzeta, o los Arikitxa (Arexita) que se hallan un poco más abajo. Arexita o Arizmendi; así es como consta el nombre del barrio en los viejos documentos. No se puede dejar en el olvido el caserío Barrenetxe, situado en el mismo lugar, una casa de gran importancia en la historia del barrio. De allí nos podremos aproximar al molino de Barrenetxe, un viejo molino que se encuentra al lado del río Saturio, río que marca la frontera entre Eibar y Elgoibar. Cerca también los molinos de Irunaga y Osoro, pertenecientes a Elgoibar. La importancia de los molinos en la historia del País Vasco ha sido innegable: eran las “fábricas” en las que se convertía en harina toda la producción de trigo y maíz de los caseríos. Con el cambio de vida, con la evolución, las necesidades actuales no son las de hace 60 u 80 años atrás y Eibar ha perdido todos sus molinos a lo largo del S. XX.: Errotatxo y Zubitza de Aginaga; Agirreazaldegi de Otaola; hace poco Apalategi y Ezkaregi... Los molinos del casco urbano también han desaparecido y el único que queda en pie actualmente es el citado molino de Barrenetxe, testigo de una época que nunca volverá.

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