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Patrimonio Cultural de Eibar

Ziriaco Agirre Alberdi (1.872-1.933)

Ziriaco Agirre nació en Eibar el 7 de agosto de 1.872 y falleció el 30 de julio de 1.933. Hijo de Vicente Agirre Gisasola, estudió medicina como su padre y al igual que éste ejerció su profesión en la ciudad armera hasta su fallecimiento.

Ziriaco fue elegido médico titular el año 1.903. Éste junto con Niceto Muguruza , director del laboratorio Municipal, y Vicente Villar estuvieron siempre muy preocupados, no solamente por la salud de sus convecinos, sino también por incorporar a su profesión los avances que se producían en la medicina.

Situándonos en la época, en aquel tiempo la tuberculosis y las enfermedades respiratorias constituían la principal causa de mortandad entre los guipuzcoanos. Siendo consciente de ello, Ziriaco Agirre lanzó la idea de construir un pabellón de tuberculosos que con el respaldo popular se pudo llevar a cabo y se inauguró en 1.926. Anterior a ése, existía ya en Eibar "El jardín de convalecientes", lugar destinado a los enfermos tuberculosos en vías de recuperación, pero en el que no se permitía la entrada a los tuberculosos en razón del peligro de contagio. Ziriaco Agirre fue presidente del pabellón de tuberculosos.

Posteriormente, gracias a la iniciativa de los médicos de la villa y con el respaldo popular, se construiría un sanatorio para estos enfermos, inaugurado en 1.930.

Ziriaco, aficionado a la música de la época y de ideología republicana, formó parte del partido republicano  autónomo de Eibar, siendo durante su juventud presidente de las Juventudes del partido. Ziriaco Agirre, como Niceto Muguruza y Vicente Villar, fueron vocales de la llamada Liga Antigermanófila de Eibar.

A modo de ejemplo de la absoluta entrega de esta familia de médicos hacia su pueblo, cuando el hermano de Ziriaco, Adolfo, fallece a la edad de 28 años, la madre, Josefa Alberdi, concedió en memoria de su hijo fallecido un donativo de 1.000 pesetas, para que el Ayuntamiento organizase una colonia de niños pobres y los mandase a la costa a respirar aire puro y limpio.

No es de extrañar que el trágico accidente de mar que le costó la vida al doctor Agirre, conmocionara a la villa armera. En 1.976 se le pusó el nombre de Ziriaco Agirre a la que hasta entonces había sido Amaña E.

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